Tuesday, September 9, 2014

Francisco: 'La ideología marxista es errónea, pero no me ofende que me acusen de ser marxista'

Francisco: 'La ideología marxista es errónea, pero no me ofende que me acusen de ser marxista'
http://islammdp.blogspot.com/2013/12/francisco-la-ideologia-marxista-es.html
15/12/13
Etiquetas: cristianismo, marxismo

"Jamás tener miedo a la ternura"

La entrevista con papa Francisco sobre la Navidad, el hambre en el mundo, el sufrimiento de los niños, la reforma de la Curia, mujeres cardenales, IOR y el próximo viaje a Tierra Santa

ANDREA TORNIELLI (VATICAN INSIDER)

«La Navidad para mí es esperanza y ternura...». Francisco cuenta a “La Stampa” y a "Vatican Insider" su primera Navidad como Obispo de Roma. Casa Santa Marta, martes, 10 de diciembre, 12.50 hrs. El Papa nos recibe en un salón junto al refectorio. El encuentro duró una hora y media. En dos ocasiones, durante la conversación (al hablar sobre el sufrimiento inocente de los niños y sobre el hambre en el mundo), desapareció del rostro de Francisco la serenidad que todo el mundo conoce.

En la entrevista el Papa también habló sobre las relaciones con las demás confesiones cristianas y el «ecumenismo de la sangre» que une en la persecución, aludió a la situación del matrimonio y la familia (de la que se ocupará el próximo Sínodo), respondió a quienes lo han criticado en los Estados Unidos

(definiéndolo “marxista”) y también habló sobre la relación entre la Iglesia y la política.

¿Qué significa para usted la Navidad?

Es el encuentro con Jesús. Dios siempre ha buscado a su pueblo, lo ha guiado, lo ha custodiado, ha prometido que le estará siempre cerca. En el Libro del Deuteronomio leemos que Dios camina con nosotros, nos guía de la mano como un papá con su hijo. Esto es hermoso. La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación, un misterio de consolación. Muchas veces, después de la misa de Nochebuena, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. Recuerdo una vez aquí en Roma, creo que era la Navidad de 1974, en una noche de oración después de la misa en la residencia del Centro Astalli. Para mí la Navidad siempre ha sido esto: contemplar la visita de Dios a su pueblo.

¿Cuál es el mensaje de la Navidad para las personas de hoy?

Nos habla de la ternura y de la esperanza. Dios, al encontrarse con nosotros, nos dice dos cosas. La primera: tengan esperanza. Dios siempre abre las puertas, no las cierra nunca. Es el papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengan miedo de la ternura. Cuando los cristianos se olvidan de la esperanza y de la ternura se vuelven una Iglesia fría, que no sabe dónde ir y se enreda en las ideologías, en las actitudes mundanas. Mientras la sencillez de Dios te dice: sigue adelante, yo soy un Padre que te acaricia. Tengo miedo cuando los cristianos pierden la esperanza y la capacidad de abrazar y acariciar. Tal vez por esto, viendo hacia el futuro, hablo a menudo sobre los niños y los ancianos, es decir los más indefensos. En mi vida como sacerdote, yendo a la parroquia, siempre traté de transmitir esta ternura, sobre todo a los niños y a los ancianos. Me hace bien, y pienso en la ternura que Dios tiene por nosotros.

¿Cómo es posible creer que Dios, considerado por las religiones como infinito y omnipotente, se haga tan pequeño?

Los Padres griegos la llamaban "synkatabasis", condescendencia divina. Dios que desciende y está con nosotros. Es uno de los misterios de Dios. En Belén, en el 2000, Juan Pablo II dijo que Dios se convirtió en un niño que dependía totalmente de los cuidados de un papá y de una mamá. Por esto la Navidad nos da tanta alegría. Ya no nos sentimos solos, Dios descendió para estar con nosotros. Jesús se hizo uno de nosotros y sufrió por nosotros el final más terrible en la cruz, el de un criminal.

A menudo se presenta la Navidad como una fábula de ensueño. Pero Dios nace en un mundo en el que también hay mucho sufrimiento y miseria…

Lo que leemos en los Evangelios es un anuncio de alegría. Los evangelistas describen una alegría. No hacen consideraciones sobre el mundo injusto, sobre cómo pudo nacer Dios en un mundo así. Todo esto es fruto de nuestra contemplación: los pobres, el niño que nace en la precariedad. La Navidad no fue una denuncia de la injusticia social, de la pobreza, sino un anuncio de alegría. Todo lo demás son conclusiones que sacamos nosotros. Algunas correctas, otras menos y otras más ideologizadas. La Navidad es alegría, alegría religiosa, alegría de Dios, interior, de luz, de paz. Cuando no se tiene la capacidad o se está en una situación humana que no te permite comprender esta alegría, se vive la fiesta con alegría mundana. Pero entre la alegría profunda y la alegría mundana hay mucha diferencia.

Es su primera Navidad como Obispo de Roma, en un mundo lleno de conflictos y guerras…

Dios nunca da un don a quien no es capaz de recibirlo. Si nos ofrece el don de la Navidad es porque todos tenemos la capacidad para comprenderlo y recibirlo. Todos, desde el más santo hasta el más pecador, desde el más limpio hasta el más corrupto. Incluso el corrupto tiene esta capacidad: pobrecito, la tiene un poco oxidada, pero la tiene. La Navidad en este tiempo de conflictos es un llamado de Dios, que nos da este don. ¿Queremos recibirlo o preferimos otros regalos? Esta Navidad en un mundo afectado por las guerras me hace pensar en la paciencia de Dios. La principal virtud de Dios, indicada en la Biblia, es que Él es amor. Él nos espera, no se cansa nunca de esperarnos. Él da el don y después nos espera. Esto sucede en la vida de cada uno de nosotros. Hay algunos que lo ignoran. Pero Dios es paciente y la paz, la serenidad de la noche de Navidad, es un reflejo de la paciencia de Dios hacia nosotros.

En enero se cumplen cincuenta años del histórico viaje de Pablo VI a la Tierra Santa. ¿Usted va a ir?

La Navidad siempre nos hace pensar en Belén, y Belén está en un punto preciso, en la Tierra Santa donde vivió Jesús. En la noche de Navidad pienso, sobre todo, en los cristianos que viven allí, en los que están en dificultades, en todos los que han tenido que abandonar esa tierra por diferentes problemas. Pero Belén sigue siendo Belén. Dios vino a un punto determinado, a una tierra determinada, apareció allí la ternura de Dios, la gracia de Dios. No podemos pensar en la Navidad sin pensar en la Tierra Santa. Hace cincuenta años, Pablo VI tuvo la valentía para salir e ir allá, y así empezó la época de los viajes papales. Yo también deseo ir, para encontrarme con mi hermano Bartolomeo, Patriarca de Constantinopla, y conmemorar con él este quincuagésimo aniversario renovando el abrazo de 1964 entre Papa Montini y Atenágoras en Jerusalén. Nos estamos preparando.

Usted ha estado en muchas ocasiones con niños gravemente enfermos. ¿Qué puede decir ante este sufrimiento inocente?

Para mí, Dostoyevski ha sido un maestro de vida, y su pregunta, explícita e implícita, siempre ha rondado mi corazón: ¿por qué sufren los niños? No hay explicación. Me viene esta imagen: en cierto momento de su vida, el niño se “despierta”; no entiende muchas cosas, se siente amenazado, empieza a hacer preguntas a su papá o a su mamá. Es la edad del “por qué”. Pero cuando el hijo pregunta, luego no escucha todo lo que le tienes que decir y te acorrala con nuevos “por qué”. Lo que busca, más que una explicación, es la mirada del papá que le da seguridad. Frente a un niño que sufre, la única oración que me viene es la oración del “por qué”. ¿Señor, por qué? Él no me explica nada, pero siento que está viéndome. Entonces puedo decir: “Tú sabes por qué, yo no lo sé y Tú no me lo dices, pero me ves y yo confío en Ti, Señor, confío en tu mirada”.

Al hablar sobre el sufrimiento de los niños, no se puede olvidar la tragedia de quienes sufren hambre.

Con la comida que dejamos y tiramos podríamos dar de comer a muchísima gente. Si lográramos no desperdiciar, reciclar la comida, el hambre en el mundo disminuiría mucho. Me impresionó leer una estadística que habla de 10 mil niños que mueren de hambre cada día en el mundo. Hay muchos niños que lloran porque tienen hambre. El otro día, en la audiencia del miércoles, atrás de una valla había una joven mamá con su niño de pocos meses. Cuando pasé, el niño lloraba mucho. La mamá lo acariciaba. Le dije: “Señora, creo que el pequeño tiene hambre”. Ella respondió: “Sí, ya es hora…”. Y le dije: “¡Pero dele de comer, por favor!”. Ella tenía pudor, no quería amamantarlo en público, mientras pasaba el Papa. Entonces quisiera decir lo mismo a la humanidad: ¡den de comer! Esa mujer tenía la leche para su niño, en el mundo tenemos suficiente comida para que coman todos. Si trabajáramos con las organizaciones humanitarias y lográramos ponernos todos de acuerdo para no desperdiciar comida, mandándola a los que la necesitan, contribuiríamos mucho para resolver la tragedia del hambre en el mundo. Quisiera repetir a la humanidad lo que dije a aquella mamá: ¡den de comer a los que tienen hambre! Que la esperanza y la ternura de la Navidad del Señor nos sacudan de la indiferencia.

Algunos pasajes de la “Evangelii gaudium” le granjearon las acusaciones de los ultra-conservadores estadounidenses. ¿Qué siente un Papa cuando escucha que lo definen “marxista”?

La ideología marxista está equivocada. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenos como personas, y por esto no me siento ofendido.
Las palabras que más han sorprendido son las palabras sobre la economía que «mata»…

En la Exhortación no hay nada que no se encuentre en la Doctrina social de la Iglesia. No hablé desde un punto de vista técnico, traté de presentar una fotografía de lo que sucede. La única cita específica fue sobre las teorías del “derrame”, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Se prometía que, cuando el vaso hubiera estado lleno, se habría desbordado y los pobres se habrían beneficiado. En cambio sucede que, cuando está lleno, el vaso, por arte de magia, crece y así nunca sale nada para los pobres. Esta fue la única referencia a una teoría específica. Repito, no hablé como técnico, sino según la Doctrina social de la Iglesia. Y esto no significa ser marxista.

Usted anunció una «conversión del papado». ¿Los encuentros con los patriarcas ortodoxos han sugerido alguna vía concreta?

Juan Pablo II habló de manera muy explícita sobre una forma de ejercicio del primado que se abra a una situación nueva. Pero no sólo desde el punto de vista de las relaciones ecuménicas, sino también en las relaciones con la Curia y con las Iglesias locales. En estos primeros nueve meses he recibido las visitas de muchos hermanos ortodoxos, Bartolomeo, Hilarion, el teólogo Zizioulas, el copto Tawadros; este último es un místico, entraba a la capilla, se quitaba los zapatos e iba a rezar. Me sentí su hermano. Tienen la sucesión apostólica, los recibí como hermanos obispos. Es un dolor no poder celebrar juntos todavía la eucaristía, pero la amistad existe. Creo que el camino es este: la amistad, el trabajo en común y rezar por la unidad. Nos bendijimos los unos a los otros; un hermano bendice al otro, un hermano se llama Pedro y el otro se llama Andrés, Marco, Tomás…

¿La unidad de los cristianos es una prioridad para usted?

Sí, para mí el ecumenismo es prioritario. Hoy existe el ecumenismo de la sangre. En algunos países matan a los cristianos porque llevan consigo una cruz o tienen una Biblia; y antes de matarlos no les preguntan si son anglicanos, luteranos, católicos u ortodoxos. La sangre está mezclada. Para los que matan somos cristianos. Unidos en la sangre, aunque entre nosotros no hayamos logrado dar los pasos necesarios hacia la unidad, y tal vez no sea todavía el tiempo. La unidad es una gracia que hay que pedir. Conocí en Hamburgo a un párroco que seguía la causa de beatificación de un sacerdote católico que fue guillotinado por los nazis porque enseñaba el catecismo a los niños. Después de él, en la fila de los condenados, había un pastor luterano y lo mataron por el mismo motivo. Su sangre está mezclada. Ese párroco me contó que había ido a ver al obispo y le había dicho: “Sigo con la causa, pero de los dos, no sólo del católico”. Este es el ecumenismo de la sangre. Todavía existe hoy, basta leer los periódicos. Los que matan a los cristianos no te piden el documento de identidad para saber en cuál Iglesia fuiste bautizado. Tenemos que tomar en cuenta esta realidad.

En la Exhortación apostólica usted invitó a tomar decisiones pastorales prudentes y audaces en cuanto a los sacramentos. ¿A qué se refería?

Cuando hablo de prudencia no pienso en una actitud paralizadora, sino en una virtud de quien gobierna. La prudencia es una virtud de gobierno. También lo es la audacia. Hay que gobernar con audacia y con prudencia. Hablé del bautismo y de la comunión como alimento espiritual para seguir adelante, y que se debe considerar como un remedio y no como un premio. Algunos pensaron inmediatamente en los sacramentos para los divorciados que se han vuelto a casar, pero yo nunca hablo de casos particulares: solo quería indicar un principio. Debemos tratar de facilitar la fe de las personas más que controlarla. El año pasado en Argentina denuncié la actitud de algunos sacerdotes que no bautizaban a los hijos de madres solteras. Es una mentalidad enferma.

¿Y en cuanto a los divorciados que se han vuelto a casar?

La exclusión de la comunión para los divorciados que viven una segunda unión no es una sanción. Hay que recordarlo. Pero no hablé de esto en la Exhortación.

¿Se ocupará de ello el próximo Sínodo de los obispos?

La sinodalidad en la Iglesia es importante: sobre el matrimonio en su conjunto hablaremos en las reuniones del Consistorio en febrero. Después el tema será afrontado en el Sínodo extraordinario de octubre de 2014 y también durante el Sínodo ordinario del año siguiente. En estas sedes se profundizarán y aclararán muchas cosas.

¿Cómo procede el trabajo de sus ocho “consejeros” para la reforma de la Curia?

El trabajo es largo. Quienes querían presentar propuestas o enviar ideas ya lo han hecho. El cardenal Bertello recopiló las opiniones de todos los dicasterios vaticanos. Recibimos sugerencias de los obispos de todo el mundo. En la última reunión los ocho cardenales dijeron que hemos llegado al momento de presentar propuestas concretas y en el próximo encuentro, en febrero, me entregarán sus primeras sugerencias. Yo siempre estoy presente en los encuentros, excepto el miércoles en la mañana por la audiencia. Pero no hablo, sólo escucho, y esto me hace bien . Un cardenal anciano me dijo hace algunos meses: “Usted ya comenzó la reforma de la Curia con la misa cotidiana en Santa Marta”. Esto me hizo pensar: la reforma empieza siempre con iniciativas espirituales y pastorales, antes que con cambios estructurales.

¿Cuál es la relación correcta entre la Iglesia y la política?

La relación debe ser al mismo tiempo paralela y convergente. Paralela, porque cada uno tiene su camino y sus diferentes tareas. Convergente, sólo para ayudar al pueblo. Cuando las relaciones convergen antes, sin el pueblo, o sin tomar en consideración al pueblo, comienza ese contubernio con el poder político que acaba pudriendo a la Iglesia: los negocios, los compromisos… Hay que proceder paralelamente, cada uno con el propio método, las propias tareas, la propia vocación. Convergentemente solo en el bien común. La política es noble, es una de las formas más altas de caridad, como decía Pablo VI. La ensuciamos cuando la usamos para los negocios. La relación entre la Iglesia y el poder político también puede corromperse, si no converge sólo en el bien común.

¿Puedo preguntarle si tendremos mujeres cardenales?

Es una frase que salió de quién sabe dónde. Las mujeres en la Iglesia deben ser valorizadas, no “clericalizadas”. Los que piensan en las mujeres cardenales sufren un poco de clericalismo.

¿Cómo procede el trabajo de limpieza en el IOR?

Las comisiones referentes están trabajando bien. Moneyval nos dió un informe bueno, vamos por el buen camino. Sobre el futuro del IOR, veremos. Por ejemplo, el “banco central” del Vaticano sería la Apsa. El IOR fue creado para ayudar a las obras de religión, a las misiones, a las Iglesias pobres. Luego se convirtió en lo que es ahora.

¿Hace un año se habría imaginado que la Navidad de 2013 la habría celebrado en San Pedro?

Claro que no.

¿Se esperaba que lo eligieran?

No, no me lo esperaba. No perdí la paz mientras aumentaban los votos. Permanecí tranquilo. Y esa paz todavía me acompaña, la considero un don del Señor. Al terminar el último escrutinio, me llevaron al centro de la Sixtina y me preguntaron si aceptaba. Respondí que sí, dije que me habría llamado Francisco. Sólo entonces me alejé. Me llevaron a la habitación contigua para cambiarme. Después, poco antes de asomarme, me arrodillé para rezar durante algunos minutos en compañía de los cardenales Vallini y Hummes en la capilla Paulina.

http://www.lastampa.it

Leonardo Boff opina sobre el Papa Francisco

Leonardo Boff opina sobre el Papa Francisco
http://islammdp.blogspot.com/2013/12/leonardo-boff-opina-sobre-el-papa.html
15/12/13
Etiquetas: america latina, cristianismo, latinoamerica

“Llegó la primavera con sus frutos”

Boff está convencido de que, con el papa Francisco, llegó mucho más que un hombre que viene de lejos: en su visión, con él llegaron al Vaticano otra filosofía de la vida, de la política, otra práctica pastoral, otra sociología y otro cristianismo.

Por Eduardo Febbro-Página 12

La ternura y la inteligencia juntas son armas muy disuasivas. Escuchando hablar al teólogo brasileño Leonardo Boff se entiende rápidamente por qué su amigo Joseph Ratzinger lo apartó de la Iglesia cuando se publicó uno de los libros fundadores de la Teología de la Liberación escritos por Boff, Iglesia, carisma y poder. Mucho antes de ser papa, Ratzinger fue amigo de Leonardo Boff, pero en cuanto el severo teólogo alemán empezó a trepar la escalera del poder vaticano no dudó en levantar la mano para sentar a Leonardo Boff en el mismo sillón donde, muchos siglos antes, la Santa Sede juzgó a Galileo Galilei. Leonardo Boff pagó el tributo de sus ideas. Perdió el derecho de ejercer el sacerdocio.

Han pasado muchos años y muchos combates y Leonardo Boff no perdió ni un ápice de esa inteligencia que envuelve las cosas en una mezcla de racionalidad y revelación juvenil. El paisaje que rodea su casa de Petrópolis es idílico, frondoso y absorbente como las ideas que este intelectual de 75 años va exponiendo con la frescura de un adolescente. Con el título “El papa del pueblo”, la revista Time eligió al papa Francisco como personalidad del año. “Lo que hace a este Papa tan importante es la rapidez con la que capturó la esperanza de los millones de personas que habían abandonado toda esperanza en la Iglesia”, escribe Time.

Leonardo Boff no está lejos de pensar lo mismo. Se acaba el año de la elección de Bergoglio como primer papa no europeo de la historia. En esta entrevista con Página/12, Leonardo Boff hace un balance de las esperanzas suscitadas por Francisco, de las perspectivas de transformación que se levantan en el horizonte, de los actos ya cumplidos y de los que vendrán. El teólogo brasileño está convencido de que, con Francisco, llegó mucho más que un hombre que viene de lejos: en su visión, con él llegaron al Vaticano otra filosofía de la vida, de la política, otra práctica pastoral, otra sociología y otro cristianismo inspirados en la raíz misma del continente.

–Pasan los meses y, a su manera, el papa Francisco sigue dando sorpresas. ¿Cómo analiza usted este momento particular del catolicismo a través de una figura que está desplazando casi todos los centros de gravedad del Vaticano?

–Estamos en una situación totalmente nueva. Nosotros venimos de un invierno muy duro y riguroso con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora sentimos la primavera con sus flores y sus frutos. Francisco es un papa que sorprende, que cada día inventa cosas nuevas. Es la primera vez que un papa no viene de la vieja cristiandad europea, sino de la periferia, o sea de América latina. Las iglesias de América latina eran iglesias espejo mientras que las iglesias de Europa eran iglesias fuente. Ahora, después de 500 años, nuestras iglesias se han convertido en iglesias fuente. Nuestras iglesias tienen sus tradiciones, sus reflexiones, sus liturgias, han creado un estilo de cristianismo ligado a la liberación, al compromiso social. De ese caldo espiritual, político y religioso viene el papa Francisco. El nuevo papa tiene otro tipo de mensaje, no es el cristianismo viejo, doctrinario, disciplinar. Se trata de un cristianismo de profunda comunión con todas las personas, libre de doctrinas castradoras, con un mensaje basado en la sencillez y la pobreza. Eso es inédito en la historia del papado. Hay que tener en cuenta que sólo 24 por ciento de los cristianos está en Europa, 62 por ciento en América latina y los demás en Asia y Africa. Esto significa que, hoy, el cristianismo es una religión de Tercer Mundo. Tuvo sus raíces en el Primer Mundo, pero eso ya pasó. Francisco es muy consciente de esto. Por eso tiene la fantasía creadora y es capaz de decir “hay que cambiar”. Y creo mucho en su fantasía, en su libertad, en su corazón, en su libertad espiritual. La Iglesia necesita corazón, no poder. Donde hay poder no hay amor ni compasión. Francisco tiene amor y compasión. Y no quiere saber nada de poder ni de tradiciones.

–Para usted entonces Francisco es un papa de combate.

–Creo que Francisco combina dos cosas: la ternura de Francisco y el rigor del jesuita. Es franciscano en la forma de vivir humilde, popular, pero es un jesuita de la racionalidad moderna: analiza los fenómenos, identifica la causa principal y, cuando descubre, interviene con mucha determinación. Creo que el Papa es una combinación feliz entre ternura y vigor. Eso es lo que necesitamos en la Iglesia. Hacia afuera es un pastor, hacia adentro es muy riguroso. Cuando estuvo en Río de Janeiro, el discurso más duro que pronunció fue para los obispos y cardenales. Les dijo que no eran pobres ni interiormente, ni exteriormente, que eran duros con el pueblo y que no fueron capaces de hacer la revolución de la ternura, de la compasión, de la compenetración con el pueblo. En Roma dice lo mismo: los ministros de la Iglesia tienen que salir de la fortaleza hacia el pueblo, y el pueblo debe poder venir y sentirse en su casa. La Iglesia no está para condenar a nadie sino para acoger, perdonar, suscitar esperanzas y tener compasión con quienes tienen problemas. Esa es la característica más bella y evangélica de Francisco.

–Usted cree que Francisco puede realmente reformar la Iglesia.

–Yo creo que Francisco, antes de reformar la curia y la Iglesia, ya reformó el papado. El estilo del Papa es otro. El papado tiene un ritual, en las vestimentas, en los símbolos del poder. Francisco renunció a todo eso e hizo el trabajo contrario: logró que el papado se adaptara a sus convicciones, a sus hábitos. Por eso renunció a todos los símbolos de poder. Dijo: “la Iglesia tiene que ser pobre como Jesús”. ¡San Pedro no tenía un banco y Jesús no entendía nada de contabilidad! Jesús era un profeta que traía fe, esperanzas. Francisco rescata la tradición más vieja de la Iglesia y rehúsa llamarse papa. Papa es un título de los emperadores. Francisco se considera un obispo de Roma que gobierna la Iglesia en la caridad, no en el derecho canónico. Eso cambia todo. Francisco es más que un nombre: es un proyecto de Iglesia, de una sociedad más sencilla, solidaria, es el proyecto de una simpleza voluntaria, de una sobriedad compartida. Posiblemente, esto va a crear una crisis entre los obispos y cardenales. Ellos se creen príncipes de la Iglesia y el Papa no quiere nada de eso. Francisco quiere que se renueve el pacto de las catacumbas cuando, al final del Vaticano II, 30 obispos se reunieron en las catacumbas e hicieron votos de vivir en la pobreza, abandonar los palacios y vivir en el medio del pueblo. Esa es la propuesta para toda la jerarquía de la Iglesia. Esa será para mí la gran revolución de Francisco.

–¿Con qué fuerzas Francisco podrá cambiar las malas tendencias profundas de la Iglesia? Por ahora hemos oído un mensaje pastoral muy entusiasta, pero para llegar a la trasformación completa hay un gran paso. ¿Acaso se apoyará en la Teología de la Liberación, tan reprimida por Juan Pablo II y Benedicto XVI?

–Es un papa muy inteligente. Francisco criticó mucho a los conservadores. El 11 de septiembre aceptó encontrarse con Gustavo Gutiérrez (el otro inspirador de la Teología de la Liberación). Eso me parece muy importante para apoyar esa teología que es, además, en cierta forma, el lugar de donde él viene. La Argentina tiene una Teología de la Liberación propia, que es la teología de la cultura popular. Francisco se apoyó en esa teología que se diferencia de la teología de la liberación común porque no trabaja en torno del conflicto de clases, sino en torno de la cultura dominante, la cultura dominada, cultura del silencio que hay que liberar. El está en esa línea. Y de allí viene su novedad. Ya eligió ocho cardenales de todo el mundo para crear una instancia de decisión. Sería fantástico si Francisco invitara a mujeres a dirigir los destinos de la Iglesia en la perspectiva de la globalización. Hasta hoy, el cristianismo era algo occidental que se fue convirtiendo en algo cada vez más accidental. Tiene que ser ahora globalizado. Para ser global, tiene que tener otras dimensiones. La Iglesia no encontró su lugar en la globalización. La Iglesia es muy romanizada, eurocéntrica. Pero Francisco tiene la visión del jesuita San Francisco Javier, misionero de China, según la cual la Iglesia tiene que salir. Para mí la mejor manera es crear una red de iglesias y comunidades que se encarnen en las culturas y tenga rostros chinos, japoneses, africanos, latinoamericanos. Es otro tipo de presencia de la Iglesia, no como poder, sino como una instancia de apoyo a todo lo que es humano. El cristianismo se suma a otras religiones, a otros caminos espirituales, y renuncia así a su privilegio de excepcionalidad, como si fuera la única Iglesia verdadera, la única religión válida. No. El cristianismo está junto a las demás para alimentar valores humanos, para salvar a nuestra civilización, que está amenazada.

–Sin embargo, el discurso tradicional del Vaticano aún se mantiene.

–Sí, yo creo que él seguirá manteniendo el discurso tradicional de defensa de la vida, contra el aborto, pero con una diferencia: antes, los temas de la moral sexual, familiar, del celibato de los sacerdotes o del sacerdocio de las mujeres, eran temas prohibidos, no se podían discutir. Ningún cardenal, obispo o teólogo podía hablar de esto. Francisco no, él dejó abierta la discusión. El va a abrir una amplia discusión en la Iglesia y va a recoger elementos que se pueden tornar universales. Francisco abrió muchos espacios. No sé hasta qué punto podrá avanzar con esto, pero sí habrá una amplia discusión en la Iglesia. Posiblemente se logre permitir que las iglesias locales, por ejemplo en Africa, donde hay otras culturas tribales, otra relación con la sexualidad, puedan actuar de otra forma ante la utopía cristiana, una forma que no sea sólo la occidental. Ahora tenemos una sola manera de ser cristiano, pero hay otras. En América latina estamos demostrando que es posible un cristianismo afro-indígena-europeo, una mezcla de tres grandes culturas. Por eso aquí la Iglesia tiene otro rostro, es más abierta, más comprometida con los cambios que benefician al pueblo. Tenemos que universalizar esto porque la injusticia mundial es muy grande. Y este papa es muy sensible ante los últimos, los invisibles. Ahí está su centralidad.

–Ya ha pasado cierto tiempo luego de la renuncia del papa Benedicto XVI. Ese hecho fue un enorme terremoto para los católicos del mundo. ¿Cuál es hoy su análisis sobre ese momento de fractura sin el cual el papa Francisco no hubiese llegado al sillón de Pedro?

–Yo creo que cuando Benedicto XVI leyó el informe de más de 300 páginas sobre la situación interna de la Iglesia, sea lo que concernía los problemas del banco del Vaticano, sea los escándalos sexuales que implicaban a obispos y cardenales, creo que eso lo golpeó profundamente. Benedicto XVI sintió que no tenía fuerza física, ni psíquica, ni espiritual para enfrentar un lío semejante. Ese problema no venía desde afuera, del mundo, de la sociedad, no: el problema venía desde dentro de la Iglesia, de su parte más central que es la curia romana. Eso lo escandalizó. Benedicto fue muy humilde al reconocer que otra persona debía venir con más fuerza, con más y determinación y otra visión de la Iglesia para crear un horizonte de esperanzas y credibilidad que la Iglesia había perdido totalmente.

–El banco del Vaticano y todos los escándalos ligados a él fueron uno de los desencadenantes de la renuncia de Benedicto XVI. Apenas asumió, las primeras medidas que adoptó el papa Francisco atañen justamente el banco. ¿Cree usted que podrá llevar a cabo la reforma final de esa institución financiera comprometida con la mafia y la circulación de dinero opaco?

–En el banco del Vaticano hay mucho dinero de la mafia, apoyada y comprometida con altas figuras de la curia romana. En este sentido, hay un riesgo que pesa sobre el Papa. Cuando la mafia se siente agredida es capaz de cometer crímenes, de eliminar personas. Por eso es muy inteligente que el Papa no viva en los departamentos pontificiales sino en una Casa de Huéspedes, es muy inteligente también que no coma solo, sino con muchas personas. Francisco dijo en broma que así era más difícil envenenarlo. Pero más allá de esto, creo que Francisco va a inaugurar una dinastía de papas del Tercer Mundo, de Africa, de Asia, de América latina. Con eso se enriquecerá el catolicismo con valores de otras culturas que nunca fueron respetadas sino colonizadas. El cristianismo de América latina es un cristianismo de colonización. Hicimos muchos esfuerzos para crear un cristianismo nuestro, con nuestros santos, nuestros mártires. Nuestro cristianismo tiene su propio rostro, que no es el viejo rostro europeo. Esto va a facilitar que el cristianismo sea una propuesta buena para la humanidad, no solamente para los cristianos. Nuestro cristianismo tiene otro elemento de ética, de humanidad, de espiritualidad para un mundo altamente materializado, tecnológicamente sofisticado. Francisco encarna ese contrapunto, esa dimensión. Su propuesta tiene futuro.

efebbro@pagina12.com.ar

Monday, September 8, 2014

El tiempo de Francisco

El tiempo de Francisco
http://islammdp.blogspot.com/2013/12/el-tiempo-de-francisco.html
18/12/13
Etiquetas: cristianismo

Para Silvio Waisbord, la elección del papa Francisco como “hombre del año” por la revista Time refleja la predisposición de la prensa norteamericana a descifrar el mundo en clave propia, y reconoce que el Papa es icono periodístico acorde con los tiempos actuales.

Por Silvio Waisbord *

Desde Washington

Desde que su fundador Henry Luce decidiera que la revista Time eligiera “el hombre del año” en 1927, reflejo de su propia atracción por el poder al que aspiraba pertenecer, la selección devino un sugerente termómetro de opciones periodísticas. La elección del papa Francisco refleja la predisposición de la prensa norteamericana a descifrar el mundo en clave propia. Rara vez la cobertura internacional es una oportunidad para entender el mundo en su complejidad, porque refleja principalmente preocupaciones locales. Es una mirada “sobre noso-tros” más que “sobre otros”; es un síntoma del acostumbrado ombliguismo que proyecta intereses particulares sobre el mundo más que explorar su diversidad.

La selección de Francisco encaja en estos parámetros. Time justifica la decisión porque el Papa modificó “el tono y el temperamento” de la conversación sobre temas contemporáneos. Más que un diálogo global, ésta es una “conversación” (o monólogos en estéreo) de la “guerra cultural” que absorbe a los Estados Unidos desde hace décadas. Las palabras del pontífice sobre el aborto, la homosexualidad o la ordenación sacerdotal de mujeres atrajeron enorme atención, dada su resonancia con temas en el centro del debate norteamericano.

Sus expresiones han sido utilizadas para llevar agua a distintos molinos políticos. La izquierda reivindica pronunciamientos papales sobre el matrimonio igualitario, la invasión de los derechos reproductivos y el impacto de los escándalos sexuales de la Iglesia como confirmación de sus argumentos. Remarca la humildad de Francisco frente a la ostentación y la petulancia de los líderes contemporáneos; agradece su compasión frente a la falta de humanidad del mundo actual. Hasta se dice que los ateos rezan por el Papa. La derecha cultural, en cambio, especialmente sus mascarones mediáticos, como Rush Limbaugh y Glenn Beck, han desacreditado su autoridad y lo han tildado de “marxista”. La derecha mercantilista desmereció la crítica franciscana de las desigualdades sociales y el consumismo, sacando a relucir su dogma preferido sobre el capitalismo: su inagotable y exuberante creación de riqueza.

Encuestas recientes confirman la enorme popularidad del Papa más allá de los católicos. Un porcentaje alto de personas de diversa filiación religiosa y posiciones políticas tienen opinión favorable. Su “imagen positiva” no solamente supera considerablemente a Benedicto XVI, sino que es notablemente más alta entre quienes tienen simpatías de izquierda. Esta creciente popularidad no se tradujo, por el momento, en un incremento en la asistencia a misa en un país con alto índice de participación en servicios religiosos, comparado con los estándares del mundo occidental.

Esta percepción pública coincide con la cobertura positiva de Francisco en el mainstream de los medios como “el Papa del pueblo”. Este no es un dato menor en un país donde la Iglesia Católica fue históricamente objeto de noticias negativas, ya sea por prejuicio extendido o, más recientemente, por la sucesión de escándalos de abusos sexuales. Se podría entender este tono como reflejo de las simpatías “liberales” (en el sentido anglonorteamericano de la palabra) en temas sociales del periodismo, como suelen insistir los críticos de la derecha. Tal lectura olvida que el periodismo está interesado en “hechos noticiosos” y los símbolos del poder más que en cuestiones de catecismo o las políticas de la Santa Sede, y es propenso a sentimentalismos populistas que disimulan su obsesión por las elites.

Francisco es un icono periodístico acorde con los tiempos actuales, donde los gestos concitan enorme fascinación y la mediatización es la cultura corriente de la vida política. Como en el catolicismo, los símbolos y las imágenes están en el centro de la política contemporánea. Palabras y escenas, fácilmente reproducidas en el mundo digital, atraen más la atención que disquisiciones doctrinales o análisis de las prácticas financieras del Vaticano. Cualquier reforma de la Iglesia, tema de corriente especulación, circula por carriles más lentos que el vértigo de la cobertura noticiosa.

Los gestos del Papa absorben la cobertura mediática; son centro de interminables exégesis de observadores armados con el manual del Barthes básico. Las señales de una nueva sensibilidad papal, desde la humildad personal hasta la misericordia, han sido objeto de extensas y entusiasmadas lecturas. Interpretar símbolos no requiere conocimiento profundo de doctrina católica. Consciente de la ubicua lógica mediática, el Vaticano ha producido constantes “eventos noticiosos” a medida del periodismo obsesionado por la política simbólica de la mano de Greg Burke (aclamado como el “genio” de las relaciones públicas papales). La prensa que el pontífice critica ácidamente por cubrir la Bolsa e ignorar gente que muere de frío es la misma prensa atraída por símbolos más que por cuestiones profundas sobre catecismo o reformas financieras. Resta por ver si el periodismo mantendrá la misma atención una vez que disminuya la novedad de las señales dadas por Francisco.

* Argentino. Doctor en Sociología, Universidad de California. Profesor en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos en la Universidad George Washington, Estados Unidos.

Los enemigos misericordiosos del papa Francisco

Los enemigos misericordiosos del papa Francisco
http://islammdp.blogspot.com/2013/12/los-enemigos-misericordiosos-del-papa.html
18/12/13
Etiquetas: cristianismo

Bernardo Barranco V.

El profesor Sergei Shkarovskij, de la Universidad Estatal de Moscú, autor del polémico libro 33 días en el Vaticano, sobre la muerte de Juan Pablo I, el cual asegura que fue resultado de un atentado, lanza una advertencia contundente: El Papa Francisco debe tener cuidado. Los enemigos del papa Luciani todavía están presentes en la Iglesia. La espontaneidad, sencillez y abundancia de gestos simbólicos del papa Francisco le han ganado gran popularidad no sólo en los medios internacionales, sino entre los fieles. Sin embargo, a pesar del clima general favorable en torno al Papa, también han surgido críticas severas, que se expresan especialmente en Internet.

La última exhortación Evangelli Gaudium es la puntilla para criticar las propuestas del Papa de reformas que no se concentran en las estructura de la Iglesia, sino que proponen recuperar la misión evangelizadora de una Iglesia en declive y envejecida.

Lo que está en juego no sólo es el futuro pastoral de la Iglesia, sino sus equilibrios de poder internos. Se mezclan intereses religiosos, políticos, económicos y geoestratégicos que rebasan a un Papa que quiere realizar cambios de fondo. No es casual que la primera amenaza viene del brazo financiero de la mafia italiana que durante décadas ha utilizado al Vaticano para lavar dinero. Así lo aseveró Nicola Gratteri, fiscal italiano, quien advirtió al periódico The Washington Post que el Papa corre peligro. La voluntad de Francisco, que busca transparentar el IOR (Banco Vaticano) en el fondo, perturba los centros de poder infectados y se pone en riesgo ante el crimen organizado. Por tanto, lo que está en juego no sólo son las reformas ni la pastoralidad de la Iglesia, sino las fibras de poder que trastocarían a una curia entramada en poderes financieros e influencia en la política internacional.

De entrada Bergoglio no era candidato de los grandes bandos curiales de poder. La periodista argentina Elisabetta Piqué, muy cercana al Papa, en su libro Francisco: vida y revolución, registra tensiones entre el cardenal Bergoglio con Angelo Sodano cuando era secretario de Estado, por arbitrarios nombramientos de obispos en Argentina y por presionarlo para endurecer su posición frente al gobierno. Por su parte, sobre el tema del aborto y de la mujer en la última extortación, Hans Kunk en su último artículo, Contra el viento de proa de la curia, previene sobre la presión y boicot de sectores curiales allegados a Ratzinger, señalando: Algunos observadores se preguntan con preocupación: ¿sigue el papa emérito Ratzinger actuando como una especie de papa en la sombra a través del arzobispo Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y de Georg Gänswein, secretario personal de Ratzinger?

No debemos olvidar al lobby gay, transversal y presente en los diferentes bandos curiales. Para algunos la actitud de Francisco de mayor respeto y apertura hacia los homosexuales propiciaría una actitud más benevolente hacia el pontífice. Para otros analistas la identidad de este grupo no es la condición gay, sino los privilegios, las canonjías y el poder; ante la amenaza de perderlos presentarán un frente de combate. ¿Cuántos secretos de poder y corrupción guarda la relatio en Vatileaks elaborada por Julián Herranz y otros cardenales? Difícil responder; el texto es alto secreto de Estado.

En suma, Francisco asciende al papado gracias a la fractura de los bandos en la curia. Pero las propuestas de reformas estructurales que propone amenazan los privilegios y el poder de los actores tradicionales; por tanto, Francisco puede ser un factor que unifique a las camarillas ante un enemigo común al acecho.

Otro flanco de abierta oposición es la ultraderecha católica y todos los coros devotos emparentados a los lefebvristas. Cuestionan al Papa por demasiado simple, muy coloquial y hondamente populista, es decir, quedar bien con las audiencias y decir lo que quieren oír. Esta derecha católica respiró con alivio al encontrar en la exhortación que en el tema del aborto y la defensa de la vida desde la concepción el magisterio de Bergoglio está totalmente en línea con los de todos sus predecesores, aquí no hay horizonte de apertura.

No podemos dejar de lado los grupos de presión que han constituido algunas órdenes y movimientos religiosos, como Comunión y Liberación, los Focolares, la comunidad de San Egidio, los Neocatecúmenos, el Opus Dei y los legionarios de Cristo. Acaba de ser publicada una sugerente investigación periodística en Roma sobre el tema, pues describe las trayectorias, ambiciones, modus operandi y poder de estos movimientos que han sido cobijados por diversos sectores de la curia. El libro se titula El lobby del Vaticano, de Charlotte Zavattiero, quien también notifica: Los movimientos que se presentan en este libro, junto con sus líderes, representan uno de los mayores desafíos para el nuevo Papa. Francisco aspira a una Iglesia abierta, sin los privilegios de estos movimientos clericalizados y más allá de la politiquería de poder religioso. ¿Lo logrará? Otro frente incómodo son los vaticanistas e intelectuales católicos de peso. Sólo un ejemplo: Vittorio Messori, converso ratzingeriano, cuestionó a Francisco por aspirar a un mito, que es el sueño del Papa de un retorno a la Iglesia primitiva, a la pobreza, la fraternidad, la sencillez, la ausencia de estructuras jerárquicas de la ley canónica, sueño que para Messori no es más que un mito sin fundamento bíblico ni histórico.

En otro momento recorreré los cuestionamientos más filosóficos y teológicos de intelectuales católicos soberbios que no perdonan a Francisco su crítica al eurocentrismo y al fracaso del modelo pastoral europeo que ha sumido en una crisis sin precedentes a la Iglesia. Igualmente, aunque no son los enemigos devotos, pero conviene repasar lo que en Roma se denomina con menosprecio el progresismo adolescente. Es decir, aquellos sectores progresistas cuyas expectativas subieron ante las diversas señales del Papa y ahora empiezan a decepcionarse porque Bergoglio no ha ido más a fondo en materia de la moral sexual de la Iglesia y, de manera preponderante, el papel de la mujer en la Iglesia.

La Jornada

Saturday, September 6, 2014

El Papa Francisco y la economía política de la exclusión

El Papa Francisco y la economía política de la exclusión
http://islammdp.blogspot.com/2014/01/el-papa-francisco-y-la-economia.html
2/1/14

Etiquetas: capitalismo, cristianismo, economía, occidente

Por Leonardo Boff

Quien escucha las distintas intervenciones del obispo de Roma y actual papa se siente en casa y en América Latina. El Papa no es eurocéntrico, ni romanocéntrico ni mucho menos vaticanocéntrico. Es un pastor “venido del fin del mundo”, de la periferia de la vieja cristiandad europea, decadente y agónica (sólo el 24% de los católicos son europeos); proviene de un cristianismo nuevo que se ha ido elaborando a lo largo de 500 años en América Latina con rostro propio y con su teología.

El Papa Francisco no ha conocido el capitalismo central y triunfante de Europa sino el capitalismo periférico, subalterno, agregado y socio menor del gran capitalismo mundial. El gran peligro nunca fue el marxismo sino el salvajismo del capitalismo no civilizado. Ese tipo de capitalismo ha generado en nuestro Continente latinoamericano una escandalosa acumulación de riqueza en unos pocos a costa de la exclusión y de la pobreza de las grandes mayorías del pueblo.

Su discurso es directo, explícito, sin metáforas encubridoras como suele ser el discurso oficial y equilibrista del Vaticano, que pone el acento más en la seguridad y en la equidistancia que en la verdad y en la claridad de la propia posición.

La posición del Papa Francisco a partir de los pobres excluidos es clarísima: «no deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten» esta opción ya «que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres» (Exhortación nº 48). De forma contundente denuncia: «el sistema social y económico es injusto en su raíz» (nº 59); «debemos decir no a una economía de exclusión y de desigualdad social; esta economía mata… el ser humano es considerado, en sí mismo, como un bien de consumo que se puede usar y después tirar; los excluidos no son “explotados” sino desechos, “sobrantes”» (nº 53).

Además no se puede negar que este tipo formulaciones del Papa Francisco recuerdan el magisterio de los obispos latinoamericanos en Medellín (1968), Puebla (1979) y Aparecida (2005) así como el pensamiento común de la teología de la liberación. Ésta tiene como eje central la opción por los pobres, contra su pobreza y en favor de la vida y de la justicia social.

Hay una afinidad perceptible con el economista hungaro-norteamericano Karl Polanyi, que fue el primero en denunciar la “Gran Transformación” (título del libro de 1944) al hacer de la economía de mercado una sociedad de mercado. En esta todo pasa a ser una mercancía, las cosas más sagradas y las más vitales. Todo es objeto de lucro. Tal sociedad se rige estrictamente por la competición, por la prevalencia del individualismo y por la ausencia de cualquier límite. Por eso no respeta nada y crea un caldo de violencia, intrínseca a la forma como ella se construye y funciona, duramente criticada por el Papa Francisco (nº 53). Ella ha tenido un efecto atroz. En palabras del Papa: «ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos» (nº 54). En una palabra, vivimos tiempos de gran inhumanidad, impiedad y crueldad. ¿Podemos considerarnos todavía civilizados, si por civilización entendemos la humanización del ser humano? En verdad, estamos regresando a formas primitivas de barbarie.

Conclusión final que el Pontífice deriva de esta inversión: «ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado» (nº 204). De este modo ataca el corazón ideológico y falso del sistema imperante.

¿Y dónde va a buscar alternativas? No va a beber de la esperada Doctrina Social de la Iglesia. La respeta pero observa: «no podemos evitar ser concretos para que los grandes principios sociales no se queden en meras generalidades que no interpelan a nadie» (nº 182). Va a buscar en la práctica humanitaria del Jesús histórico. No entiende su mensaje como una regla petrificada en el pasado sino como inspiración abierta para la historia siempre cambiante. Jesús es alguien que nos enseña a vivir y a convivir, a «reconocer al otro, a curar las heridas, a construir puentes, a estrechar lazos y a ayudarnos “mutuamente a llevar las cargas”» (nº 67). Personalizando su propósito dice: «a mi me interesa procurar que aquellos que están esclavizados por una mentalidad individualista, indiferente y egoísta, puedan liberarse de esas cadenas indignas y alcancen un estilo de vida y de pensamiento más humano, más noble, más fecundo, que dignifique su paso por esta tierra» (nº 208). Esta intención se asemeja a la de la Carta de la Tierra que apunta valores y principios para una nueva humanidad que habita con cuidado y con amor el planeta Tierra.

El sueño del Papa Francisco actualiza el sueño del Jesús histórico, el del Reino de justicia, de amor y de paz. No estaba en la intención de Jesús crear una nueva religión ya que había muchas en su tiempo, sino personas que aman, se solidarizan, muestran misericordia, sienten a todos como hermanos y hermanas porque todos son hijos e hijas en el Hijo.

Este tipo de cristianismo no tiene nada de proselitismo pero conquista por la atracción de su belleza y profunda humanidad. Tales valores son los que pueden dar un otro rumbo a la sociedad mundial.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Francisco llena el vacío de liderazgo

Francisco llena el vacío de liderazgo
http://islammdp.blogspot.com/2014/09/francisco-llena-el-vacio-de-liderazgo.html
4/9/14
Etiquetas: cristianismo, EE.UU, iraq, Palestina, union europea

La Unión Europea no atina a tomar la iniciativa frente a las guerras que irrumpieron en Ucrania, Irak, Siria y Libia, mientras que Obama reflexiona; así, la palabra del Papa gana espacio y autoridad en Occidente

Las últimas fueron semanas que conmovieron a una Europa unida, pero sin decisión ante los grandes temas, que comenzaron con los horrores en Gaza, pasaron por los fundadores del califato enterrando vivos a decenas de pacíficos yesidas, adoradores de Zoroastro, y terminaron con aldeas abandonadas por miles de familias cristianas en fuga, amenazadas de muerte si no se convierten al más estricto islamismo.

En toda Europa, y sobre todo en Francia, corre un desánimo profundo. Se va corriendo detrás de las circunstancias políticas ante situaciones bélicas como las de Ucrania, Siria, Libia, Irak. La economía y la voluntad unitiva de la Unión Europea carecen de una resultante decisoria. No cumple con el aserto de Carl Schmitt: "Sólo es soberano quien decide en la instancia definitiva". Europa no alcanzó a consolidar el poder de soberanía activa. Es un gigante sin puños (o que no los quiere tener). Europa no decide en los grandes temas. Por ahora Occidente tiene un solo número telefónico para caso de crisis aguda, el de la Casa Blanca.

Un vasto horizonte de decadencia y falta de liderazgo afecta a todo el mundo occidental. El imperio quiere manejarse como república y las poderosas repúblicas de la Unión Europea no se atreven al protagonismo mayor que les exige la realidad de su historia y sus pasados imperiales. Ni sombra de esa generación de fundadores "renacentistas", Adenauer, De Gasperi, De Gaulle, que levantaron sus pueblos de la ruina material y moral de 1945.

En los días del terrible castigo de Gaza, el presidente Obama, después de una discusión telefónica (parece que a los gritos) con el primer ministro de Israel, comunicó mundialmente que exigía "el cese de fuego inmediato y sin condiciones". El reclamo no tuvo respuesta. Solo 24 horas después, un vocero del Ministerio de Defensa de Estados Unidos informaba que se ordenó reponer municiones y material utilizado por Israel, y el premier de Israel, por su parte, como si nada se hubiese dicho, afirmaba que se llevaría hasta el objetivo final la ofensiva iniciada contra Hamas. (Esta conducta ambigua originó una interpretación muy original de Regis Debray publicada en Le Monde: "Para Estados Unidos, el hipermodernismo tecnológico unido al arcaísmo teológico, o sea la alianza del dólar y el Buen Dios, fue y es la ecuación soberana del mundo de hoy. Pero contrariamente a lo que se cree, Israel no es una colonia de Estados Unidos sino su metrópolis simbólica, en tanto que Tierra Prometida. El socio mayor, metafísico.")

Lo cierto es que Washington, más allá del eterno problema de Palestina, hoy se enfrenta con la sorpresiva y arrolladora fuerza del califato sirio-iraquí (ISIS). Tiene que decidir mandar tropas y combatir en ese Irak del que se retiró como protector cumplido en 2011, con elogios por la "democracia" instalada. (Los anglosajones no pueden comprender que el Medio Oriente y Oriente tienen formas más complejas, tradicionales y propias, en todo caso distintas de la forma democracia-capitalismo liberal.)

Estados Unidos apoya con su fuerza aérea y multitud de drones, pero todavía se calcula en varias decenas de miles los cristianos que pierden sus pueblos y el horizonte de su vida normal.

Las radios europeas repitieron en directo las palabras que el Papa expresó a los periodistas a diez mil metros de altura, mientras volvía de Corea: "Cuando hay una agresión injusta, sólo puedo decir que es lícito parar al agresor injusto. Y subrayo el verbo parar, no digo bombardear, hacer la guerra, sino parar? Una sola nación no puede juzgar cómo se para a un agresor injusto."

El Papa tuvo una inédita receptividad internacional. Muchos gestos de su personalidad, de su autenticidad, tuvieron un eco que en pocos meses lo ubicaron como una figura internacional de primer plano. Esta realidad de aceptación y empatía seguramente le permite hoy moverse con autoridad ante los dirigentes mundiales y erigirse como un referente espiritual dentro de la esfera occidental.

Si bien la fuerza de la Iglesia es esa fe que transcurre en la soledad de cada fiel en oración, y que se transforma en fuerza espiritual, a lo largo de la historia la Iglesia estuvo presente volcándose a la realidad mundana en momentos decisivos. El papa Francisco parecería estar colaborando ante una crisis irresuelta. Desde su mensaje de Aparecida a los obispos, expresó una visión de decadencia que exigía un compromiso mayor de reconstrucción espiritual: "A muchos escapa el lado oscuro de la mundialización: la pérdida del sentido de la vida, la desintegración personal, la carencia de pertenencia, la violencia sutil pero implacable, la ruptura interior y la fractura en las familias, la soledad y el abandono, las divisiones y la incapacidad de amar, de perdonar, de comprender, el veneno interior que transforma la vida en un infierno, la necesidad de ternura cuando nos sentimos incapaces, las tentativas fracasadas de encontrar respuestas en las drogas, el alcohol o en el sexo, transformados en prisiones suplementarias".

Estos conceptos básicos se repitieron en sus mensajes a los jóvenes en Brasil, en la carta a los jefes de Estado del Grupo de los 20, y luego en Corea, pueblo clave por su ruptura entre el capitalismo frenético y su vieja cultura tradicional, con una tremenda crisis social y juvenil

Al referirse a la posibilidad de guerra mundializada, el Papa anunció el peligro de que se vaya equivocadamente hacia otro Lepanto, como en 1571. Batalla decisiva en la historial de Occidente, cuando la Santa Liga cristiana (Venecia, España y la Santa Sede) derrotaron al poderío musulmán y crearon una forma de distancia y convivencia secular entre la cristiandad y el islamismo. Tregua que tal vez se interrumpió primero durante la Primera Guerra Mundial, y después con la acción anglosajona reciente en Irak y Afganistán.

La actitud del Papa tal vez coincida con la compleja noción teológica de la palabra katejón, usada por San Pablo en su segunda carta a los atribulados y perseguidos cristianos tesalonicenses: "Hermanos ¡estad firmes! -les exhorta-. Que no se engañe nadie, Cristo no vendrá sin que impere antes la apostasía y se manifieste el hijo del pecado, el hombre del tiempo de perdición".

La idea de katejón es la de poner freno, en un sentido de necesidad, al límite de los principios del cristianismo pasivo. San Agustín reclama la acción sin odio y sin exceso, sólo para freno de la ignominia y la injusticia extrema. Comprendió, en su reflexión, que el exceso sería otra injusticia que reclamaría otra sanción o venganza, para la repetición del ciclo primitivo y fatal del "ojo por ojo, diente por diente", esto es el ciclo del dolor y el error humano que solamente superó el cristianismo entre las religiones abrahámicas.

Santo Tomás sintetizará finalmente la noción de acción necesaria, de guerra justa, en la línea de San Agustín.

El katejón, en las palabras del papa Francisco, encerraría un comprometido llamado en tiempos de amenaza y desorientación ante la falta de coraje y grandeza política. Un llamado renacentista ante la flojera de un Occidente incapaz de defender sus verdades y valores.

Por Abel Posse | Para LA NACION

El autor es escritor y diplomático. Su último libro es Sobrevivir Argentina
http://www.lanacion.com.ar/1723878-francisco-llena-el-vacio-de-liderazgo

Tuesday, September 2, 2014

Papa Francisco: Cinco propuestas para ayudar a recrear el vínculo social

Papa Francisco: Cinco propuestas para ayudar a recrear el vínculo social
http://islammdp.blogspot.com/2014/01/papa-francisco-cinco-propuestas-para.html
12/1/14

Desde que el cónclave del 13 de marzo del año pasado eligió sorpresivamente a un Papa argentino, Roma se ha convertido en un punto de atracción para la política local.

Pero las repercusiones, de momento, se notan más en el plano de la imagen que en el de los discursos o la agenda. Y ello es así a pesar de que Bergoglio ha reflexionado, hablado y escrito mucho sobre los problemas del país.

Por eso resulta interesante la reedición de los documentos elaborados por Jorge Bergoglioen sus tiempos de Cardenal primado de la Argentina que viene haciendo la Editorial Claretiana.

Educar: testimonio de la Verdad es una compilación de los mensajes que el hoy papa Francisco dirigió anualmente a los educadores católicos del 2006 al 2012. Es uno más de una larga serie que incluye otras compilaciones sobre Educación y otros temas, como la Nación, la corrupción, y otros temas.

Las Cinco propuestas para ayudar a recrear el vínculo social son el final de uno de los mensajes de Bergoglio a los educadores al comienzo del ciclo lectivo que él acostumbraba a cerrar con, en sus palabras, "algunas ideas de orden más 'práctico' que de algún modo resuman y esbocen una resolución operativa de las reflexiones desarrolladas". O sea, de la reflexión a la acción.

Con excepción del punto 5, más exclusivamente destinado a los educadores católicos, el resto de sus conceptos, tal como los mensajes del papa Francisco hoy, son de alcance universal y atañen a valores compartidos por otras confesiones religiosas e incluso por los no creyentes: el respeto a la diversidad, la revalorización de nuestra historia, tradición y producción artística, la fraternidad concreta, el amor en su dimensión "institucional", la participación y el compromiso en contraste con el "no te metás"... entre otros.

A continuación, algunos extractos de este documento:

1) La Fe cristiana como fuerza de libertad

"Es verdad que en una sociedad que recién está aprendiendo a convivir pluralmente se generan muchas veces conflictos y desconfianzas varias. Ante estas dificultades, no pocas veces los católicos nos sentiremos tentado de callar y ocultarnos, intentando cortar la cadena de mutuas incomprensiones y condenas, a la cual tantas veces, por qué no reconocerlo, habremos contribuido con nuestro errores, pecados y misiones. Mi propuesta es ésta: animémonos a recuperar el potencial liberador de la fe cristiana, capaz de animar y profundizar la convivencia democrática inyectándole fraternidad real y vivida. Como Iglesia en Argentina, a los bautizados no nos faltan pecados de los cuales avergonzarnos y arrepentirnos, pero tampoco nos faltan ejemplos y testimonios de entrega, de compromiso por la paz y la justicia, de auténtica radicalidad evangélica al servicio de los pobres y en pos de una sociedad libre e inclusiva y por una vida más digna para nuestra gente. Recuperemos la memoria de tantos cristianos que han dado su tiempo, su capacidad y hasta su vida a lo largo de nuestra historia nacional. (...) ¡Que en cada uno de nuestros colegios se venere y transmita la memoria de tantas y tantos hermanos nuestros que han dado lo mejor que tenían para construir una patria de justicia, libertad y fraternidad, y que se busque activamente en cada una de nuestras instituciones generar nuevas formas de testimonio de una fe vivía y vivificante!

2) "Todas las voces, todas"

(...) En concreto, les propongo como docentes cristianos que abran su mente y su corazón a la diversidad que cada vez más es una característica de las sociedades de este nuevo siglo. Mientras vemos que todo tipo de intolerancias fundamentalistas se adueñan de las relaciones entre personas, grupos y pueblos, vivamos y enseñemos nosotros el valor del respeto, el amor más allá de toda diferencia, el valor de la prioridad de la condición de hijo de Dios de todo ser humano sobre cualesquiera fueren sus ideas, sentimientos, prácticas y aún sus pecados. Mientras en la sociedad actual proliferan los guetos, las lógicas cerradas y la fragmentación social y cultural, demos nosotros el primer paso para que en nuestras escuelas resuenen todas las voces. No nos resignemos a vivir encerrados en un fragmento de realidad. Reconocer, aceptar y convivir con todas las formas de pensar y de ser no implica renunciar a las propias creencias. (...)

3) Revalorizar nuestras producciones culturales

(...) Esto implica un definido acto de confianza en el valor de nuestras obras de arte, de nuestras producciones literarias, de las múltiples expresiones del pensamiento histórico, político y estético, en su autenticidad y en la energía que aún poseen para despertar el sentido y valor de lo comunitario.

Hace ya unos años, les propuse una lectura 'situada' de nuestro poema nacional, el Martín Fierro. Debemos avanzar en esa línea. La Argentina ha brindado al mundo escritores y artistas de calidad (de ésos que aún hablando de lo 'local' tocan la fibra más 'universal'del hombre, al modo de los clásicos); y esto en el campo de lo 'académico' y también en el del arte y la cultura popular. ¿Por qué no insistir en promover su lectura, su audición, su contemplación, recuperando algo del espacio que hegemonizan tantas producciones huecas impuestas por el mercado? ¡Tantas novelas infinitamente superiores a los best sellers que llenan góndolas de supermercados! ; ¡tantas músicas – en todo tipo de géneros, desde lo más tradicional hasta los que expresan la mirada de las generaciones más jóvenes- que digan algo de lo que somos y lo que queremos ser!

¡Tanta belleza plasmada en artes plásticas, en arquitectura, tanta reflexión y polémica con la ironía y la chispa que caracteriza a nuestros grandes periodistas y pensadores sobre las distintas circunstancias de nuestra historia, tanto cine que 'cuenta' nuestras historias y nuestra historia!

No estoy proponiendo reflotar ideologías chauvinistas o una pretendida superioridad de 'lo nacional' sobre la cultura de otros pueblos. Revalorizar lo nuestro no significa de ningún modo dejar de lado la inmensa riqueza de la cultura universal. (...) (Pero) la identidad de un pueblo (como también la identidad de cada persona) se constituye en gran medida narrativamente, situando acontecimientos en una línea de tiempo y en un horizonte de sentido. Se trata de volver a contar, volver a decir quiénes somos. Y para ello, escuchar lo que ya se ha dicho, volver a situarse ante las huellas que la vida del pueblo ha dejado a través de la obra de sus creadores. (...)

4) Prestar atención a la dimensión institucional del amor

Quiero insistirles en la importancia de las formas instituidas de participar en la vida común. Los argentinos tenemos una tendencia a minusvalorar la ley, las normas de convivencia, las obligaciones y deberes de la vida social. (...) La cosa 'por debajo de la mesa', la 'truchada', la 'avivada', no ayuda a superar este trance de anomia y fragmentación. Es posible que apostemos sin dudarlo al fortalecimiento de las muchas instancias de participación y resguardo de lo común que han ido quedando desdibujadas en la historia de prepotencias, violencias, arbitrariedades, egoísmos e indiferencias que hemos vivido.

5) Celebrar juntos el amor de Dios

Por último, ese querer estar juntos de los jóvenes, ese gustar la emoción de ser parte de una experiencia que los engloba y les da identidad, puede señalarlos un sendero que nos aproxime a proponerles el valor de la celebración de los misterios sagrados. Es verdad que en la cultura de lo útil y del pragmatismo, la gratuidad y la aparente inutilidad del culto no pareciera atractivo; sin embargo, es interesante que toda esa sensibilidad hacia el encuentro amistoso, (...) sea un modo de acercarse al desarrollo de una cultura, (...) que sabe adorar y orar y a la vez posibilita un compromiso intenso y fuerte con el mundo de los hombres y mujeres de este tiempo. (...)

Conclusión

Es preciso volver a creer en nuestras instituciones, volver a confiar en los mecanismos que como pueblo nos hemos dado para caminar hacia una felicidad colectiva. Y esto es tarea de todos: de gobernantes y gobernados, de fuertes y débiles, de los que tienen y pueden y de los que poco tienen y menos pueden. De todos: no sólo pasivamente, cumpliendo con lo mínimo y esperando todo de los demás. (...) Hemos vivido una historia tan terrible, que 'no estar metido en nada' pasó a ser sinónimo de seriedad y virtud. Quizá haya llegado (¡todavía no es definitivamente tarde!) el momento de dejar atrás esa mentalidad, para recuperar el deseo de ser protagonistas comprometidos con los valores y las causas más nobles.

Dejar atrás esa mentalidad de la cual quede del todo descartado un diálogo final como éste: 'Señor, ¿cuándo fue que no te di de comer, de beber, etcétera?'

'Cuando te sumaste al no te metás mientras yo me moría de hambre, de sed y de frío, estaba tirado en la calle, desescolarizado, envenenado con drogas o con rencor, despreciado, enfermo, sin recursos, abandonado en una sociedad donde cada uno se preocupaba sólo por sus cosas y por su seguridad'.

Infobae